BECADAS

A continuación se encuentran los relatos y testimonios de jóvenes beneficiados con las becas Bolar, quienes nos cuentan sus experiencias y esfuerzos para obtener la beca, mantenerla y así graduarse como profesionales exitosos que puedan aportar positivamente a la sociedad:

 

Un gran esfuerzo siempre tiene su recompensa

Por Andrea Miranda, beca Bolar en la Universidad de Navarra, España, en la Licenciatura de Periodismo

Desde niña supe que quería estudiar en el extranjero. No sabía muy bien qué, tampoco en dónde, pero una experiencia así me atraía. En mis últimos tres años de colegio decidí que estudiaría Periodismo y comencé a buscar becas para poder estudiar fuera de Guatemala. Tras investigar varias universidades que ofrecían la carrera, concluí que quería estudiar en la Universidad de Navarra (UNAV), por tener la mejor Facultad de Comunicación en España y porque este país me atraía.

Me gradué del colegio en octubre de 2012, decidí aplicar al Doble Grado en Historia+Periodismo y realicé el proceso de admisión y de solicitud de beca entre noviembre y diciembre. En enero de 2013 comencé la carrera de Periodismo en la Universidad del Istmo, en Guatemala, porque no sabía si la beca resultaría. El 30 de enero me confirmaron que se me había concedido una Beca Alumni de Navarra; luego, a mediados de año, por parte de la Fundación Bolar (tras aplicar a una beca también) me dieron la noticia de que la Beca Alumni para estudiar Periodismo en Navarra sería financiada por ellos, ya que la Fundación Bolar tiene un convenio con la UNAV mediante el cual cada año un estudiante en Guatemala recibe una beca, y en este caso yo fui la afortunada. ¡Fue emocionante!

Pero la experiencia tan sólo comenzaba. Faltaba resolver asuntos del alojamiento y procesos como la homologación, los exámenes de Selectividad, la solicitud de Visa estudiantil… Todo esto llevó varios meses, hasta agosto. A decir verdad, el proceso tuvo momentos de todo tipo: emoción, estrés, agobio, alegría, ilusión… Recibí ayuda del delegado de la UNAV en Guatemala, de algunas personas de las Oficinas de la UNAV, de la Directora de la Fundación Bolar y de muchísimas personas más que han sido parte de mi vida por varios años y han demostrado un apoyo excepcional.

El 25 de agosto, justo un día después de cumplir 18 años, subí al avión que me llevaría a Madrid y luego a Pamplona, en donde está la UNAV. Fue el primer viaje que realicé sola. ¡Estaba impactada porque al fin había llegado el día! Al llegar a Pamplona, me sentí un poco perdida, pero era algo que ya esperaba por enfrentarme a cambios tan grandes. Las personas encargadas de mi Colegio Mayor (vivo en un apartamento fuera del Colegio) me ayudaron a ubicarme. Me impresionó la seguridad de Pamplona, así como la belleza del Campus de la que ya podía llamar MI universidad.

Disfruté muchísimo las Jornadas de Bienvenida de la Universidad: conocí a varios estudiantes extranjeros y a otros que ahora son mis compañeros de clase, la mayoría españoles. A pesar de las diferentes personalidades, he logrado adaptarme muy bien. Creo que la clave está en tener la disposición de conocer a los demás y no esperar a que lleguen a ti, así como en mostrar interés por intercambiar experiencias culturales. Aparte, ¡sonreír siempre ayuda!

Mi primera semana de universidad fue genial, pero el tiempo pasa con rapidez: ahora he comenzado mi segundo semestre, y todavía no salgo del impacto. Gracias a esta enorme oportunidad estudio una carrera apasionante en una de las mejores universidades de España y del mundo. Sin duda alguna, todo el esfuerzo ha valido la pena.

¿Algunos consejos? Llénate de motivación, mucha motivación. Muchas ganas, mucha energía, mucha ilusión, mucha esperanza. La clave es saber qué quieres y por qué estás dispuesto/a a luchar por ello. Y si algo no sale bien, significa que es hora de encontrar otra salida y seguir adelante, ¡no hay hora de rendirse! Si no te dejas vencer por lo negativo, lograrás más de lo esperado; más de lo que piensas que puedes alcanzar.

 

 

 

Mi beca, mi sueño  
Por Vaclav Masek, guatemalteco que tiene beca Bolar en la Universidad de Nueva York, EEUU

Para lograr irme a estudiar en el extranjero, fue necesario tener una disciplina infranqueable. Cuando la Fundación Bolar me presentó la oportunidad de realizar mis estudios en el extranjero, sabía que era uno de esos trenes que, como solía decir la gente, pasa una vez en la vida. Apliqué a la Fundación Bolar, la cual tenía como requisito ser excelente alumno en los años de diversificado, con promedio mínimo de 85 puntos en cada año, participación en proyectos de servicio a la comunidad, dificultad económica para pagar la carrera, actitud positiva y liderazgo. Luego de presentar mis documentos y de tener una entrevista con miembros de la Junta Directiva de la Fundación, recibí la buena noticia de que me otorgarían una beca para estudiar en el extranjero. Me puse manos a la obra y prioricé: dependiendo de la carrera que quería seguir (ciencias políticas y sociología), decidí cuáles universidades eran las apropiadas para mí.

Curiosamente, estas universidades compartían requisitos que, sobre todo, eran metas a cumplirse. Exigían calificaciones sobresalientas en exámenes estandarizados, un currículum escolar destacado, una participación activa con la comunidad, y actividades extra-curriculares, entre ellas deportes, idiomas y arte. Porque siempre estuve consciente que mi responsabilidad primordial eran mis estudios, mi currículum escolar fue, de hecho, destacado. Atado a esto estaba mi constante participación en voluntariados en el interior del país, el hecho que podía hablar francés además de inglés y español y los varios premios nacionales e internacionales que había recibido gracias a mi escritura.

Con los exámenes estandarizados fue otra historia. Estudié durante tres meses, todas las tardes casi sin descansar. Hubo un momento en que llegaba al centro de estudio a las 8 de la mañana, salía a almorzar a la 1 de la tarde, regresaba a las 2 y me volvía a mi casa de nuevo a las 8 de la noche. Mucha gente decía que dormía en ese centro de estudio, y sí, así sucedió en varias ocasiones. A pesar de ser un centro de estudio privado, los dueños ya hasta me habían proporcionado una llave, para que pudiera llegar cuando quisiera. Siempre mostraron confianza en mí y en mis priorización de objetivos.

Vaclav Masek, en un curso en EstocolmoLuego de estos exámenes, llegó el momento de hacer los ensayos de aplicación. Apliqué a 12 universidades y cada una de ellas me pedía en promedio cuatro ensayos diferentes. Es decir, tuve que escribir casi 50 ensayos en menos de un mes, siempre teniendo en mente que esta es una herramienta poderosísima a la hora de que los oficiales de la universidad a la que se aplica lleguen a conocer al futuro estudiante más a fondo.

Cuándo finalicé esto, una de las épocas más estresantes de mi vida había llegado a su fin, período de tiempo que logré superar gracias a las infaltables muestras de apoyo de mi familia y mis amigos. Todo esto estalló el día en que, con lágrimas en los ojos y una sonrisa de oreja a oreja, abrí la carta de aceptación a la Universidad de Nueva York (NYU por sus siglas en inglés). Además de esta, fui aceptado en tres universidades más, pero decidí NYU porque la oferta reflejaba su interés en mí. Me ofrecían un programa que se adaptaba a mis aptitudes, un currículum desafiante que llamaba muchísimo mi atención y una oportunidad de empezar mis estudios en Londres. Me ofrecían no sólo un espacio en este prestigioso establecimiento educativo, catalogado entre los 30 mejores del mundo, sino un programa especial que se llevaría a cabo en esta ciudad de Inglaterra, el cual era específicamente para los estudiantes de primer ingreso que demostraban capacidades superiores en los campos de análisis de la literatura, habilidades de composición mayores a los de los demás aplicantes, y un vasto conocimiento de las culturas y sociedades del mundo. Así comenzó también una de las mejores y más gratificantes experiencias de mi vida, estudiando en la Universidad de Nueva York…

 

“Beca universitaria”, dos palabras que cambiarán mi vida
Por Irene Toriello, beca Bolar en la Universidad Rafael Landívar, en la Licenciatura en Psicología Clínica

Cuando estás terminando tus primeros estudios en el colegio y cada día ves más cerca la universidad, puede ser que sientas miedo. Todo lo que has hecho hasta este momento está a punto de cambiar. Y pensar en entrar a una etapa completamente nueva en la que no conoces a nadie ni tendrás a tus amigos de toda la vida, da miedo. Serás el nuevo, el pequeño, y eso definitivamente te desconcierta. Pero luego comienzas a pensar en todo lo que significa esta nueva etapa y te das cuenta de que todo será mucho mejor. Conocer nuevas personas, nuevos amigos, usar la ropa que quieras (ya no más uniforme), tener mucha libertad, decidir por tí mismo, entre muchas otras cosas. Pero lo más importante, estudiar lo que realmente te gusta y esforzarte porque tú lo quieres y no porque te lo digan.

También empezarás a formar tu futuro, a salir de tu pequeño mundo y vivir el mundo real. Entonces, cuando te das cuenta de todo lo que significa ir a la universidad, te emocionas tanto que no puedes esperar a empezar. Pero después, te das cuenta de un gran detalle y comienzas a preguntarte: ¿Qué voy a hacer para ir a la universidad? ¿Qué pasa si no puedo ir? Estas preguntas incluso te llevan a la frustración. Es muy simple decir quiero hacer esto, quiero hacer lo otro, pero todo lo que hacemos conlleva algo a cambio. Entonces piensas en qué harás al respecto, y te propones lograr ese sueño que te llama. Porque todo se puede lograr, y para eso, Dios nos da su mano por medio de otras personas.

Beca completa... No sé qué pudo haber llenado tu mente en este momento, pero cuando yo escuchaba esas dos palabras, sentía anhelo y miedo al mismo tiempo. Era lo que yo buscaba, pero por alguna razón, lo miraba muy lejano e incluso un poco inalcanzable. Cuando pensaba en alguien becado pensaba: debe ser un genio. Conforme fui investigando, me di cuenta que las becas no eran inalcanzables ni poco comunes. Cuando escuché de las becas de la Fundación Bolar, ya había aplicado a una universidad, sinceramente sin estar segura de qué quería. Pero cuando supe de estas becas, fue como si Dios las hubiera colocado a propósito en mi camino. Entonces me propuse obtenerla. Sabía que era un gran compromiso pero todo lo que la beca pedía era parte de mis propios objetivos.

Aplicar a la beca no era algo del otro mundo, incluso disfruté hacerlo. Escribir el ensayo me obligó a poner mis ideas en orden y se sintió muy bien poder expresar mis sueños y mis obstáculos con toda sinceridad. Hice el examen de admisión en la URL, esta vez sabiendo que ahí era donde quería estar y que ese era mi lugar. Durante todo el proceso y la espera, estaba muy nerviosa porque me preocupaba qué haría si me decían que no. Pero decidí no preocuparme demasiado y aceptar lo que pasara porque sería para mi bien.

El día de la última entrevista, donde me enteré que sí me darían la beca, estaba muerta de nervios y cuando escuché el “sí” estuve a punto de llorar de la felicidad. Al fin me pude relajar porque supe que me habían otorgado una oportunidad enorme y un privilegio. Se sintió completamente satisfactorio saber que me entregaron su confianza junto con ese sí. Entonces me di cuenta que las becas no son para “genios”, son para gente como tú y yo, que está dispuesta a hacer un cambio, a sobresalir, gente dispuesta a desarrollar su máximo potencial y a ser la diferencia. Y sobre todo, esta beca es un compromiso conmigo misma porque yo sé que puedo y quiero lograr mis sueños y miro esta beca como una ayuda y motivación para hacerlo. No te rindas nunca porque el que busca, encuentra y el que persevera, alcanza.

 

 

El privilegio de tener una beca universitaria en Guatemala
Por Sindy Quiñónez, beca Bolar en la Universidad Rafael Landívar, Guatemala, en la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación

Mi nombre es Syndy Quiñónez. Desde muy pequeña me gustaba participar en todas las actividades del colegio, pero tenía preferencia por los concursos de escritura y oratoria. Después de ganar varios concursos fue creciendo mi interés por el arte de hablar en público y durante un tiempo recibí clases para participar en más de ellos, desde allí nació el deseo por estudiar Ciencias de la Comunicación.

Sabía muy bien que para estudiar la carrera que elegí, debía ser en una universidad en la capital, ya que en las extensiones cercanas a Párramos, Chimaltenango, el lugar en donde nací y vivo, no tienen Ciencias de la Comunicación entre sus carreras. 

Después de investigar me identifiqué mucho con la Universidad Rafael Landívar ya que mi familia es muy católica, además me llama mucho la atención que sea una institución con proyección social porque es lo que nuestro país necesita y como estudiantes podemos ayudar con nuestros conocimientos o bien con acciones, a quienes más lo necesitan.

Para poder estudiar en la Universidad Rafael Landívar necesitaba un apoyo financiero pues vivir tan lejos de la universidad hacía que los gastos fueran más altos, ya que desde la madrugada debo tomar un bus que me lleve a La Antigua, en donde me espera otro bus que me lleva directo a la universidad y de igual forma es cuando regreso a mi casa. 

Durante el primer año en Ciencias de la Comunicación, solicité una beca a la universidad y por medio de la misma conocí a la Fundación Bolar.

Para poder solicitar el apoyo presenté datos sobre mi desempeño como estudiante y asistí a una entrevista, tiempo después recibí una llamada de la fundación informándome ¡que había obtenido la beca! Esta ha sido de las mejores noticias que me han dado pues debido a todos los gastos del primer año de estudios en la universidad creía que ya no podría continuar con mi carrera.

Actualmente estoy en tercer año de Ciencias de la Comunicación, he vivido experiencias únicas estudiando lo que tanto me gusta y formándome como una profesional con visión, no sólo en el éxito propio sino también pensando en la forma de proyectar mis conocimientos para colaborar con el desarrollo de mi país.

Sin duda es un privilegio tener el apoyo de Fundación Bolar. Me alegra ser parte del grupo de estudiantes beneficiados que por medio de esta gran ayuda lograremos ser profesionales exitosos y buenos guatemaltecos.

 

Mi experiencia, única e inolvidable
Por Gina Zanuncini, beca Bolar en la Universidad del Istmo, Guatemala, en la Licenciatura de Comunicación Audiovisual

¿Cómo logré obtener una beca completa para estudiar en la universidad? Debo ser honesta. No fue algo que conseguí de un día para otro, ni un trabajo de horas o un esfuerzo de días. Adquirí esta ayuda económica gracias a la dedicación de meses y años…

Cuando estamos en el colegio es muy fácil tomar la dedicación en vano. Si pierdes puntos, tienes más trabajos para recuperarlos; si no puedes llegar a clases, una nota de tus padres o encargados basta para que te dejen entregar las tareas. Sin embargo, lo que muchos no entienden en su tiempo de colegio, es que cada esfuerzo tiene su recompensa. Sí, cada esfuerzo…no sólo los que parecen grandes sacrificios como no asistir a una fiesta para poder estudiar.

Me propuse en mis últimos años de colegio esforzarme al máximo costara lo que costara. Tuve que ser muy disciplinada para rechazar algunas salidas y así adelantar tareas o simplemente para desconectarme de todas las redes sociales al estudiar. Pequeñas decisiones como esas me ayudaron a subir mis notas. Yo siempre me distraía al estudiar pero aprendí que no es algo que se hace sólo por ganar el grado, sino que todo lo que estudiaba me serviría en el futuro.

Asimismo, tuve la gran bendición de tener un grupo de amigas que se dedicaban muchísimo al estudio. Las influencias de los demás afecta grandemente nuestra forma de actuar, ya que un simple “¡No estudies, no seas aburrida/o!“, te puede hacer caer. Así que puedo confirmar que tener amigas que me animaban a estudiar y a mejorar cada día, fue una de las razones por las que logré obtener esta beca.

Siempre he estado dispuesta a ayudar a los demás. Creo que si Dios me bendice es para que yo sea de bendición para mi prójimo. Afortunadamente, uno de los requisitos para tener esta asistencia económica es apoyar o llevar a cabo un proyecto social. ¡Es un requisito que estoy más que feliz de cumplir!

No puedo dejar de mencionar que nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de Dios. Reconozco que sin Él, nada soy y nada puedo.

Agradezco a la Fundación Bolar por creer en mí y apoyarme con mis sueños. Sé que debo dar más del 100% y esto, aunque pareciera algo complicado, es un gusto al estudiar lo que me apasiona. Yo no creía que era posible, pero lo es. No sabía que había personas que apoyaran tanto a los jóvenes con su educación, pero las hay. ¡No creas que no te puede suceder, da lo mejor de ti mismo y verás que lograrás grandes cosas!

 

Carmen Camey, guatemalteca con beca Bolar en la Universidad de Navarra, Doble Licenciatura de Filosofía y Periodismo


Estoy muy contenta. Agradezco mucho a la Fundación Bolar por darme la oportunidad de formarme y de crecer en interés por tantas cosas. Me doy cuenta de que mi formación no está siendo solo profesional, sino que también humana. Estoy aprendiendo muchísimo, ya que al convivir con 80 personas de distintas carreras y profesiones, me enriquezco con distintos conocimientos. Estoy aprovechando al máximo la oportunidad y siempre tengo en mente que todo lo que he aprendido, lo pondré en práctica para servir a mi país. ¡Mil gracias!.

Yuly Yarima Pérez, guatemalteca con beca Bolar en la Universidad del Istmo, Guatemala, Licenciatura en Periodismo
Las oportunidades realmente son importantes. Mi vida ha sido marcada por ellas. En especial por la oportunidad que me brinda Fundación Bolar de estudiar en una buena universidad la carrera de Periodismo. La ayuda no es solo económica sino que también humana. La oportunidad que te dan de poder estudiar en UNIS, tu superación como profesional y como persona, no se puede pagar con dinero. Muchos jóvenes tenemos la voluntad de superarnos, pero no tenemos los recursos necesarios. Gracias a esta gran oportunidad y con mi esfuerzo, podré culminar mis estudios universitarios, y así podré ejercer la profesión de una forma honrada y responsablemente.

Isabel Barrios, , guatemalteca con beca Bolar en la Universidad del Istmo, Guatemala, Licenciatura en Periodismo
La oportunidad de gozar de una beca BOLAR, ha creado en mi persona un desarrollo no sólo personal sino también profesional como futura periodista y comunicadora. Este tipo de ayuda contribuye a la realización de sueños de los jóvenes que por excelencia académica merecen estudiar en centros e instituciones que los impulse a buscar el éxito de sus vidas.

Siendo el resultado de esta beneficiosa causa un grupo de profesionales que aporten al progreso de Guatemala, así como en mi caso, llegar a ser una Periodista que aporte justicia y verdad al país al denunciar hechos que la sociedad guatemalteca no merece para sus condiciones de vida, y al mismo tiempo buscar soluciones a los problemas sociales por medio de la investigación e interés del bien común. Se dice que el Periodismo es la carrera más apasionante, porque es la más humana entre todas, y por esto mismo agradezco a becas BOLAR el poder estudiar esta carrera.